Vamos a la playa sin preocupaciones 2da Parte

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Vamos a la playa sin preocupaciones 2da Parte

enero 12, 2018 empledas del hogar 0

 

Necesito una niñera

Alexis; ese es el nombre de mi pequeño niño, yo me llamo Andrea, empiezo mencionándolo porque me gustaría compartirles una pequeña historia de reflexión para todos. Pasó un fin de semana del año pasado, salimos en familia yo, mi esposo y mis tres hijos (Enrique de 11 años, Alexis 5 años y María 1 año) , no sé si algunas pensaran igual que yo pensaba en ese momento, pero; yo consideraba que no me iba a ser tan difícil cuidar a mis hijos en una playa en la tarde y más aun teniendo de apoyo a mi esposo, y cabe recalcar también (ahora que si lo pienso y algo que no tome en cuenta en el momento), tenía a mi pequeña de 1 año, pero aun así tomé las cosas con demasiada calma.

Alexis es algo hiperactivo, es de los que no pueden estar quietos, siempre tiene que estar haciendo algo, fue esto y otros factores que hicieron que ese día pasara algo que no olvidare. Yo estaba atendiendo a María, y mi esposo fue con los chicos a armar un castillo de arena (ya lo habíamos hecho antes y yo siempre los observaba), pero esta vez me distraje y cuando volví a ver no pude ver a Alexis y solo vi al mayor haciendo su castillo, y más alejado vi que su papá lo estaba buscando porque se le había perdido. Yo comencé a entrar a un estado de desesperación. Comenzamos a buscar en toda la playa llena de gente, tuvo que pasar 1 hora para que lo pueda ver sentado en la arena con un helado. En ese momento sentí una enorme tranquilidad.

MI hijo me contó que el helado se lo dio una señora porque lo había encontrado llorando (como para que se tranquilice). Hasta ahora me queda en la cabeza si lo que hizo esa persona está bien…

Hoy me pongo a pensar y digo que si me hacía mucha falta encontrar a alguien que me ayude (por lo menos en estas ocasiones), más aun si tengo hijos menores. He podido conseguir una chica, se llama Claudia, al parecer es buena y me ayuda en el cuidado de mis pequeños y  luego de la mala anécdota que les acabo de contar, me apoya mucho en mis tiempos con la menor y en los momentos que yo no estoy, ella está ahí, y eso gracias a Dios me tranquiliza.

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